domingo, 17 de mayo de 2015

OYE, LO SIENTO

Mateo 5: 24

...reconcíliate primero con tu hermano...

La semana pasada tuve el privilegio de asistir al cine, la peli estaba muy bonita, y la gente que nos rodeaba pues asistí con mi sobrino.

Una de las personas mostró ambos lados del ser humano: lo bueno y lo malo. Aparente, no podía encontrar su asiento (porque ahora se escoge donde quieres sentarte). Mientras los buscaba, se paró justo en frente de nosotros y la pantalla de cine. Un hombre que estaba sentado delante de nosotros tampoco podía ver, entonces, le dijo: "¿Podría moverse? no podemos ver".

El hombre perdido respondió sarcásticamente "que problema,¿verdad?". Un segundo pedido recibió una respuesta similar, pero más acalorada. Por fin, se movió. Pero después llegó la sorpresa. Volvió y le dijo al hombre al que le había contestado mal: " oye, lo siento, estaba molesto porque no podía encontrar mi asiento". Se dieron la mano y el incidente terminó bien.

Ese episodio me hizo pensar que, mientras vamos por la vida luchando para encontrar nuestro lugar, las situaciones pueden frustrarnos e inducirnos a contestar de una manera que está lejos de reflejar a Cristo. Si es así, debemos pedirle a Dios que nos dé valor para disculparme con aquellos a quienes hemos ofendido. según Jesús, nuestra adoración depende de eso ( Mateo 5:23-24).

Honramos a Dios cuando priorizamos la reconciliación con lo demás. Después de reconciliarnos, podemos disfrutar plenamente la comunión con nuestro Padre celestial.

La confesión de pecado es el terreno donde florece el perdón.

MEDÍTALO #analizandoyescribiendo

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